
Pablo cocina. Y cómo. De lujo. Y eso que según él "está aprendiendo".
Sondeando opiniones, noté que siempre que cuento lo copado que es el flaco, lo que más les simpatiza a todas es el hecho de que cocine. Y encima rico. Me pregunto qué es lo que hace atractivo el hecho de que nos cocinen. Calculo que tendrá que ver con que tenemos que ser lindas, eficientes, simpáticas y auténticas tigresas en la cama. Y además alimentar a nuestros novios, o lo que venga más adelante. Con ese rol imaginario de ser un kit de limpieza y de abastecimiento.
El hecho de tener un tipo que nos haga de comer cuando estamos cansadas, cuando volvemos muertas del laburo, cuando tenemos que preparar ese puto parcial y no podemos desaprovechar ni una milésima de segundo de nuestro tiempo, cuando nos peleamos con una amiga/ viejos/ hermanos (tachar lo que no corresponda). O cuando sencillamente no nos pasa nada malo y nos gusta contar con alguien que simplemente nos cocine porque sí. Porque nos gusta comer. Y lo que más nos gusta, es que nos guste que les guste cocinarnos. Porque ese es siempre el problema: queremos que quieran hacer lo que nosotras queremos que hagan.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario