31 ago 2007

(esta va para vos juli)
Hay ciertos eventos que uno recuerda muy claramente que fueron parte de la primera vez en que uno sintió más que mariposas en la panza, un calor abrasador en todo el cuerpo.
En mi caso, tengo dos momentos más que claros del inicio de mi actividad hormonal.
El primero fue en la 9 de Julio. Sí, como suena. Ricky Martin vino a la Argentina y dio un recital en nuestra avenida, esa que resulta difícil cruzarla de una. Tenía 11 años y una camisa negra un tanto elastizada. De golpe, en la pantalla gigante aparece EL. Pelo por los hombros, anteojos negros, la camisa de seda púrpura con tres botones desabrochados. Canta "Revolución", y yo lo único que puedo pensar es en lo bien que debería sentirse tener ese cuerpo firme y sudado muy cerca mío. Llegué a mi casa más que confundida: directamente alterada.
La segunda vez fue a los doce.
Yo estaba intentando ingresar al Nacional Buenos Aires. Geografía Historia Matemática y Lengua. Tres parciales de cada materia. Sobre 50 puntos. Desde el que más puntos sacaba para abajo hasta llegar al nº 420. Ahí se acabó. El resto afuera.
Matemática me costaba horrores. Tanto que tenía pesadillas A mi mamá se le ocurre que el hijo de un ex novio me dé clases de apoyo, un joven estudiante de ingeniería con futuro prometedor y mucha personalidad probablemente pudiera ayudarme a resolver ciertas incógnitas.
El estudiante en cuestión se queda solo conmigo en casa tratando de ayudarme a resolver los problemas del libro de las Olimpíadas Matemáticas "Ñandú" que era recomendado como bibliografía de apoyo para el curso de ingreso.
Me acuerdo que por momentos no me daba más la cabeza para entender los problemas, y mi profe se acostaba en el sofá cama (vivíamos en un dos ambientes, la princesa o sea yo dormía en su habitación mientras mi mamá dormía en el comedor) y me decía que dale nena, tomáte un tiempo de relajación, no sos una genia, sos una persona normal, pará de pensar, descansada va a salir mejor, vení y tiráte y mirá el techo.
Si bien quedaba como una niña obsesiva que no podía desprenderse de "la" responsabilidad de lo que implicaba entrar al supremo colegio, lo cierto es que yo me moría de vergüenza, porque se me ocurrían cosas de todos los tamaños y colores, sumado a que me sentía ridícula con mi uniforme de jogging turquesa, mi metro y medio de estatura, mi forma de lavasecarropas, mi pelo atado y mis bigotes morenos, en fin, horrible. Avergonzada de las cosas que me pasaban por la cabeza, de las cosas que nunca le iban a pasar a EL por la cabeza (respecto a mi), y saber a ciencia cierta que muchos años después, iba a seguir siendo aquella que no quería ser.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jejejejeje
No estoy segura pero mi primer momento realmente hot creo que fue cuando lo vi a Alejo (sí, Alejo).
Pasé semanas enteras soñando (dormida o despierta)con el chabón y con cómo se sentiría cerca, bien cerca...cómo olería, cómo respiraría, cómo se sentiría la electricidad al tocarnos...
El curso de ingreso nos afectó a todos...