23 nov 2007

Qué pelotuda

Arrancamos con nueva sección: aquella en la que cuento cosas idiotas/ humillantes demostrando lo boluda que puedo hacer en ciertas ocasiones.
Una vez fui a la casa de un amigo, y mi amigo tenía un loro tuerto (sí el tuerto debería ser el pirata pero este es el mundo de Alicia a través del espejo), que tenía su jaula en la cocina. Cada vez que iba a buscar algo me limitaba a observarlo. Ya me habían dicho que el loro solía picar a la gente. Yo pensé matanga! Tengo buenos reflejos así que este loro conmigo no va a poder: introduje mi dedo en la jaula y me puse a tocarle la cabeza y a sacar el dedo antes de que me lo atrape con su pico. Para qué. Estaba claro, clarísimo, que en algún momento iba a distraerme una fracción de segundo y el loro me iba a agarrar el dedo. Que fue lo que pasó. Encima no me lo soltaba. Yo me pegué un susto bárbaro: que un loro me ampute un dedo? Y ahora cómo chateo? Al final no fue tan grave, pero el dedo me dolió, y me sentí bastante pelotuda.

No hay comentarios.: