3 mar 2008

No hay mucho para comer en lo de mi vieja, así que miré en la alacena, fideos, miro en la heladera, hay cremá, vamos todavía. A la hora de elegir plato en vez de quedarme con el plato hondo común y silvestre, elegí uno con forma de bol porque tiene una cara, dos ojos dos cejas y sacando la lengua. Sin nariz. No sé por qué me gustan los utensilios con caras. O sonrisas. O dibujitos. Una vez tuve una taza de color verde, que si la mirabas bien te dabas cuenta de que era un lagarto. Quiero un juego completo.

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