27 may 2008

Una que otra mirada va....

Ayer estaba coqueteando (sin darme cuenta) con un compañero que me encanta (como tantos otros) y al que sólo le caigo simpática (igual tampoco me late el corazón con más fuerza cuando lo veo) en un recreo y el compañerito-no- tan- compañerito me clavó sus lindos ojitos en reiteradas oportunidades. Hacía tiempo que no sentía una de ESAS miradas; no una ojeada de refilón, como quien no quiere la cosa. Esto era otra cosa. No lo puedo describir, pero sé que no le gustaba lo que veia.
Monté una escenita sin darme cuenta. Creo que al fin estoy haciendo las cosas bien.

Círculo vicioso

A veces, muy de vez en cuando, me ataca una sensación que lamentablemente, se va apenas llega. Es esa sensación de que si me tiran una bomba atómica me resbala.
Cuando no puedo dejar de pensar mucho en algo (por ejemplo, en el compañerito de la facultad que se niega y reniega a darme cabida)trato de hacer otras cosas. Qué cosas? Y no sé, cosas. Ir al cine. Ir a ver match de improvisación. Ir a mirar libros. Qué sé yo, algo que implique tener cosas para contar.
Por ejemplo: llego el lunes a la facultad y me pregunta: qué hiciste el viernes cuando te fuiste? Y fui a ver match de improvisación (le explico porque no tiene ni idea de qué se trata eso), después fui a tomar algo con unas amigas, me levanté a un chico lindísimo al que no le di nada más que una sonrisa amistosa y un número de teléfono escrito en el antebrazo (no, eso no lo dije). Y después como Dios al séptimo día descansó.
La parte interesante del asunto es que pensar en otras cosas me ayuda a no pensar en eso y en todas sus posibles ramificaciones (¿la odalisca es más linda que yo? ¿será más inteligente? ¿estará con otra más aparte? ¿le gustaré? ¿me miró o me lo estoy imaginando? e infinidad de etcéteras por delante y por detrás). Pero es como el Rey león, es el ciclo sin fin: salgo con las chicas, me agarro un pedo barbaro, y termino hablando de él toda la noche. Y así sucesivamente.

21 may 2008

Otra de Cosmo

(en un supermercado que dice conocerte a mi, a vos, a todos nosotros)
- Uy, mirá, junto con el yogur hay una polilla moribunda. Cuánto costará?

Una de Cosmo

- Amor, quiero un gato cachorro
- Y cuando crezca, qué hacemos?

Duda existencial



Los pitufos, son cuerpos celestes????

3 may 2008

A las piñas

Ayer en taekwondo una "compañera" se calentó peleando conmigo y me llenó la cara de dedos. Mal. Le dije a la cara no, y siguió insistiendo. Yo me le fui al humo y me tuvieron que separar. De la bronca que me dio la situación, me puse a llorar. Se ve que eso me sirvió como detonante y estallé. Seguro que por otras cosas también. Pero no me dolieron los golpes. Lo que me decepciona profundamente fue mi propia reacción. Yo creí que era una guerrera. En todo. No solo por patear lindo. Y hete aquí que descubrí que soy una maricona. Así, debilucha.
Alguien muy cercano me dijo que la forma en la que reaccioné es igual a como me comporto con el innombrable. El flaco ni 5 o me boludea y yo sigo siendo amable. Seré así?? Que frente a un maltrato me pongo a llorar y tengo que dejar que el resto me defienda y me consuele? O fue sólo una circunstancia? Y lo más difícil: cómo hago para que la próxima vez le ponga una buena patada en la panza a mi compañera y la deje sin aire así no jode más? Y cómo hago para que la proxima vez que el infeliz me histeriquee le diga que se vaya a la puta que lo parió por haberme rechazado en reiteradas oportunidades y refregarme que se coge a otra?
Yo creí que iba por la vida a las piñas. Enfrentándome a todo. Pero ahora parece que soy más una laucha que raja por los huecos a un tigre o un felino salvaje.
A veces me gustaría ser una de esas mujeres que tienen siempre el cavado impecable y medias 3/4 con liga debajo de los pantalones.