Ayer en taekwondo una "compañera" se calentó peleando conmigo y me llenó la cara de dedos. Mal. Le dije a la cara no, y siguió insistiendo. Yo me le fui al humo y me tuvieron que separar. De la bronca que me dio la situación, me puse a llorar. Se ve que eso me sirvió como detonante y estallé. Seguro que por otras cosas también. Pero no me dolieron los golpes. Lo que me decepciona profundamente fue mi propia reacción. Yo creí que era una guerrera. En todo. No solo por patear lindo. Y hete aquí que descubrí que soy una maricona. Así, debilucha.
Alguien muy cercano me dijo que la forma en la que reaccioné es igual a como me comporto con el innombrable. El flaco ni 5 o me boludea y yo sigo siendo amable. Seré así?? Que frente a un maltrato me pongo a llorar y tengo que dejar que el resto me defienda y me consuele? O fue sólo una circunstancia? Y lo más difícil: cómo hago para que la próxima vez le ponga una buena patada en la panza a mi compañera y la deje sin aire así no jode más? Y cómo hago para que la proxima vez que el infeliz me histeriquee le diga que se vaya a la puta que lo parió por haberme rechazado en reiteradas oportunidades y refregarme que se coge a otra?
Yo creí que iba por la vida a las piñas. Enfrentándome a todo. Pero ahora parece que soy más una laucha que raja por los huecos a un tigre o un felino salvaje.
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